Hoy me ha pasado algo que desde luego no es nuevo, no ha sido la primera ni será la última vez que alguien se acerque a mi en un espacio público para pedirme algo de dinero con el fin de salir de una situación embarazosa.

En este caso se trataba de un chaval joven (no mucho más mayor que yo mismo), bien vestido y de lo más agradable que ha comenzado saludándome amablemente y diciéndome en tono tranquilizador "no te voy a pedir dinero" para, inmediatamente, pasar a contarme que venía de un determinado pueblo (bastante lejano) y que el, su madre y su hermanita se habían quedado sin gasolina y que si les podía poner algo de combustible.

En realidad ha sido conmovedor porque el tio me ha dicho que me regalaba su móvil (entre ciencuentamil cosas más), que volvía a pagarme hoy mismo, y una montón de buenos propósitos difíciles de verificar. Por un momento he estado a punto de darle algo, pero dada mi escasa liquidez (apenas llevaba 10 euros) y el hecho de que ya me han venido con historias similares cientas de veces en estaciones y calles he decidido no hacerlo y con mis mejores maneras le he dicho que no.

El caso es que después me he planteado que tal vez fuese verdad, y que posiblemente nadie le de un duro en toda la tarde siguiendo el mismo razonamiento que yo he contado (con lo cual nuestro sujeto estaría bien jodido), y es que, en caso de que la "tragedia" fuese real el cuento del pastor y las ovejas le ha jugado una pasada fatal a este personaje cotidiano.

La historia de nuestro compañero tenía bastantes puntos "negros" que hacían desconfiar de ella, pero espero que nunca me tenga que ver en una situación similar a esta, ya que la credibilidad del pedigüeño está sin duda muy dañada por la tradicional picaresca yonki madrileña…

Así que me lo apunto, a partir de ahora llevar siempre un fondo de rescate por si las moscas atacan y te quedas sin billete, o sin gasolina, o si acabas de salir de la carcel o lo que sea que te pueda hacer pedir algo…

Un saludo y… DAME ARGO!